La habitación llevaba años funcionando como cuarto de juegos: alfombra de goma, muebles de plástico y estanterías llenas hasta arriba. El encargo era convertirla en un dormitorio que aguantara los siguientes diez años.
Lo dibujamos todo a medida, con plano y medidas antes de cortar nada. La cama nido incorpora cajones en todo el frente; el escritorio corre bajo la ventana para aprovechar la luz natural y se apoya en una cajonera; y la estantería suspendida ordena el hueco sobre la cama con baldas de madera y montantes en gris.
Queda por vestir definitivamente la cama, pero la habitación ya funciona: se estudia, se duerme y se guarda en el mismo cuarto sin que ninguna de las tres cosas estorbe a las otras.
- Proyecto y mobiliario a medida
- tredici interiorismo
- Alcance
- Dormitorio juvenil: mobiliario, iluminación y textiles